(Intitulable)
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Pegaste manso viaje loco, tragicómico para vos, melodramático para el resto, tristísimo. Enroscadísimo me dejaste sin aliento, maquinando y escribiendo mil cuantos sobre vos. Ay Dios, Tango que me hiciste mal, ¿Que mi hiciste? Tanto mal. Que bien, igual, pensar en el ayer, ese recuerdo amarillo en las fotos de papel, esos recuerdos a color gracias a la cámara digital, tan material que nos hicimos estos últimos tiempos, no? Oh, sí que sí, horas escuchando radio AM para terminar poniendo un disco de los vanguardistas Beatles y alguna que otra locura de Charly. Los últimos días me zarpé ofreciéndote porro, güisqui y hasta unas tetas como la de Coca Sarli, me respondiste con una risa, me dijiste: correte la cortina que entra una brisa que me abraza pero no me abriga. Nunca votaste a Perón, pero te gustaba Evita. Que asco la política. Y te fuiste, y me hiciste dudar si valía la pena luchar por un mundo mejor para después partir. Me convencí de morir por un mundo mejor, al final, que pena me da y que esperanza (Que seco, que dolor). Irse no irse, que se yo, la careteo, me hago el fuerte, y digo que lo acepté. Leí en tres días más cartas de las que quise y escribí tanto como pude en estos tres días en los que ya no estuviste. Ya no hay mates, ni pino con focos de colores, ni flores en el jardín del 8, ni horno, ni alfarería, ni barro, ni caños, ni masetas, solo ese recuerdo en la cabeza, ese tango, un Pugliese, un D`Angelis, un D`Rienzo, un lienzo blanco en tu cajón de muerto, un silencio en tu cuarto, una corbata bordó, un librito artesanal que escribí yo, una foto de tus nietos, un retrato de cuando eras pendejo, un sillón sin almohadón, un botiquín con algunas aspirinas que no alcanzaste a tomar, un respirador artificial, un malestar en el espejo, un pelo revuelto, un comentario final, un mensaje, una partida. Pegaste manso viaje y yo no encuentro y jamás encontraré palabras para decir. Te veré ahí, cuando llegue el momento de la no vida.
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--Tango Final- Loco lindo que te comes las veredas con tres pasos disparados al compás, y tu figura de largura interminable y un bigote de malicia trabajado a sangre y sal. Bucanero de los mares del Congreso acoplame el corazón con tu canción, comunícalo con alas de guitarra y un pianito de juguete que tocás tan solo vos. Vos sos Dios, vos sos Gardel, vos sos lo más. Vos sos Dios, vos sos Gardel, vos sos lo más. Vos hablando y yo tratando de escucharte… And you know my grandfather, this is no funny my love. Calavera rompe y raja y todos miran, vos tomás un trago largo y te olvidás de los consejos que te dan todas tus minas, y las cosas de tu barrio lo olvidás en cualquier bar. Y en tu altura de guardián de los destierros que los genios te lo pueden acoplar, queda más que claro que vos sos Dios, vos sos Gardel vos sos lo más. Vos sos Dios, vos sos lo más. (Letra C.G.)
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